
Mi tatuaje es por mí y mi abuela. Diseñé un par de nuestras flores favoritas y las tatuamos en mi piel para no olvidarla nunca.

Fue el regalo que me pidió mi hija para uno de sus cumpleaños, hacernos el mismo Tattoo las dos. Teniendo en cuenta que no era intención de hacerme uno, quien se niega a un deseo de una hija. Un Tattoo con mucho amor.

Parte de la mitad de mi tattoo…
La superación de las cosas malas con la fuerza (tigre) y el tiempo (reloj) para no perder el norte (brujula) y la ayuda de mi hija (rosa) …

Es mi flor favorita, a parte tiene un sentido muy importante que ha marcado mucho en mi vida, las letras que la acompañan hablan solas por si «calm», pasé unos años muy duros y esto es lo que inspiró el tiempo.

Cuando cumplí 18 años mi abuela me regaló un ramo de 18 rosas preciosas.
Al pasar los días prácticamente todas se iban marchitando pero de entre las que seguían en pie le eché el ojo a una de ellas. Al cabo de 13 días mi abuela falleció y quise que esa rosa en concreto se incinerara con ella.
Unos meses después decidí llevar yo también esa rosa conmigo para que nos uniera siempre.

Tengo muchos tatuajes, pero de todos ellos, el brazalete de mi antebrazo izquierdo es el más emotivo para mí.
5 flores de pan de azúcar entrelazadas, una por cada mujer de mi vida; mi abuela, dos hermanas que ya no están conmigo, mi madre y yo. Un homenaje a mi linaje femenino y a todo lo que soy gracias a ellas.
No hay mejor recuerdo que tenerlas tatuadas en mi cuerpo.