
Tenía dos gatos que eran hermanos. A los pocos meses de fallecer uno de ellos decidi hacerme este tatuaje, la mitad sin dibujar representa al que falleció y la mitad dibujada es el que en ese momento seguía conmigo. A los 6 meses de hacerme el tatuaje falleció el otro.

El tatuaje es de mi gata, la que me ha ayudado a superar los peores momentos de mi vida. Siempre estaré agradecida con ella. Me la dieron siendo un cachorro de manera provisional y ya llevamos 4 grandes años de amistad.

«Enanis» me enseñó al mismo tiempo lo que es la barbarie humana y el amor infinito.
Una noche sus maullidos desesperados me llevaron hasta un contenedor de basura. Dentro, metida en un bolso de deporte cerrado con cinta aislante, ensangrentada y molida a golpes; sus ojos aterrados.
Patas y mandíbula rotas… Pero luchó como una campeona y se ha convertido en fuente de cariño infinita.

Este tatuaje me lo hice en honor a Leona, mi gatita que murió con 2 años y medio de un infarto. Tenía una enfermedad equivalente al sida que le hacía tener las defensas muy bajas. Llevaba 5 meses sin tener síntomas y pensamos que quizás se pondría bien, pero no fue así. Significó tanto para mí y teníamos una conexión tan bonita que quise llevarla en mi piel para siempre junto a su ovejit

Supuestamente los salvé yo a ellos, pero nada ha mejorado tanto mi vida como estos dos angelitos Víctimas de violencia, haberme ganado su confianza es de mis máximos orgullos. No les vale un mimo mientras miras el móvil, ellos te quieren ahí, presente. Antes no pisaba mi casa, ahora no veo la hora de ver a estos exigentes, mimosos, agradecidos, indoblegables y leales compis de vida.

Mitad Ninja, mitad Bagheera. El día y la noche. Tan diferentes que se complementan y son capaces de hacerme sonreir en los días más oscuros. Dolor y lágrimas me costó llevarlos para siempre conmigo… Sin lugar a dudas ha merecido la pena 🙂